«Reciclable» no basta: por qué falla el sistema circular

Preguntas de la entrevista
Desde agosto entran en aplicación nuevas reglas europeas para envases. Toni Kienberger, fundador de Ocean Material, explica por qué diseñar para reciclar no crea por sí solo un ciclo y por qué hacen falta incentivos económicos. Con MeSentia e Inspire desarrolla una posible pieza: un proceso para transformar mezclas plásticas difíciles de aprovechar directamente en productos estructurales robustos con menos preparación.
Entrevista realizada por Markus Vögele el 11 de agosto de 2026. Traducción directa de la versión alemana aprobada. La tecnología sigue en desarrollo; las prestaciones industriales y los resultados comerciales requieren validación.
La conversación anterior: Lea la entrevista del 4 de noviembre de 2025 sobre reciclaje y la motivación de Toni para conocer el contexto.
La UE prioriza primero el diseño para reciclaje. Reciclar realmente a gran escala contará como pronto desde 2035. ¿Optimizamos envases durante años sin asegurar su reciclaje?
Toni Kienberger: Ese es el riesgo que veo. El reglamento reconoce que el diseño no garantiza el reciclaje real. Pero es decisivo mejorar envases y, simultáneamente, desarrollar recogida, clasificación, capacidad y mercados. Una norma no recoge material, construye una planta ni crea clientes.
Si no avanzan juntos, en 2030 quizá tengamos mejores envases, pero ningún ciclo funcional. Esa brecha entre «reciclable» y realmente reciclado nos acompaña desde hace décadas.
¿Qué magnitud tiene esa brecha?
Toni Kienberger: Es enorme. El PNUMA estima unos 400 millones de toneladas mundiales de residuos plásticos para 2024. El último balance completo de flujos de la OCDE muestra lo poco que permanece realmente en circulación: en 2019 se recicló efectivamente solo el nueve por ciento.
¿Por qué falla tan a menudo la economía circular?
Toni Kienberger: Porque intentamos introducir soluciones circulares en un sistema que sigue premiando conductas lineales. El modelo es extraer, fabricar, vender y sustituir cuanto antes. Un gran flujo material no suele ser una desventaja, sino parte del negocio. Rara vez se premia consumir poco material o mantener productos en uso mucho tiempo; normalmente se premia vender más. No significa que crecer sea malo. La cuestión es con qué: más recursos o mejores productos, servicios, reutilización y ciclos eficientes.
No parece solo teórico. Según datos preliminares de Plastics Recyclers Europe, desde 2023 Europa perdió casi un millón de toneladas anuales de capacidad. ¿Cómo encaja con objetivos cada vez mayores?
Toni Kienberger: No encaja y revela el problema básico. Fijamos objetivos ambiciosos, pero económicamente castigamos a veces a quienes deben cumplirlos.
La razón es sencilla: el material virgen suele ser más barato. El reciclador debe recoger, clasificar, limpiar y preparar, consumir energía, asumir rechazos y garantizar calidad fiable. Compite con material virgen estandarizado e importaciones baratas, cuyo precio apenas refleja los costes ambientales.
Sin obligación o incentivo para usar reciclados, las empresas eligen el más barato. Cierran plantas mientras elevamos objetivos. En el peor caso, mejoramos durante años la reciclabilidad y desmantelamos las instalaciones necesarias.
Además de diseño, necesitamos demanda fiable de reciclados y competencia justa frente a material virgen e importaciones baratas.
¿Se sobrevalora el reciclaje?
Toni Kienberger: Es indispensable. El problema es utilizarlo como tranquilizante del sistema lineal: seguimos produciendo y consumiendo igual y prometemos reciclar después. También buscamos continuamente una solución única: primero reciclaje, después bioplástico, reciclaje químico, limpiezas o regulación. Todos pueden ser importantes, pero ninguno resolverá solo un problema con plásticos, aplicaciones, corrientes y regiones tan distintos.
¿Qué necesita un proyecto para convertirse en un ciclo funcional?
Toni Kienberger: Una cadena económica completa. Material suficiente, recogida fiable, calidad suficientemente estable, cantidades industriales y un cliente que compre continuamente el producto. No compra solo una buena historia de sostenibilidad: deben funcionar calidad, precio y disponibilidad. Si falta una pieza, la idea se queda en piloto. Un material no es circular por poder reciclarse teóricamente, sino cuando realmente se recoge, procesa y vuelve a utilizarse.
A veces parece que mejor tecnología mantendría casi cualquier material en circulación. ¿Dónde están los límites?
Toni Kienberger: La física sigue vigente. Los materiales envejecen por uso, calor, radiación UV y reprocesado. Los polímeros no se mezclan arbitrariamente. Humedad, suciedad y sustancias extrañas afectan a la calidad; clasificar y preparar requiere energía. Un ciclo perfecto sin pérdidas es excepcional. Debemos distinguir con más honestidad entre reciclabilidad técnica, teórica y reciclaje real a escala industrial.
Habla de un 60–70% de mezclas que no pueden reciclarse rentablemente. ¿De dónde sale la cifra?
Toni Kienberger: No es una estadística mundial, sino nuestra experiencia en proyectos reales con corrientes heterogéneas. Una botella limpia de PET homogéneo es otra situación. Con películas sucias, multicapas, textiles mezclados o materiales de regiones con recogida y clasificación débiles, las cuentas suelen fallar. Técnicamente podría separarse y limpiarse más, pero cuesta más de lo que vale el material recuperado. Según la corriente, un 60–70% es una magnitud realista, a veces mayor.
¿Qué distingue la tecnología que desarrolla con MeSentia AG e Inspire AG?
Toni Kienberger: El reciclaje mecánico convencional busca granza limpia y homogénea. Funciona con corrientes limpias y monomaterial, pero preparar mezclas complejas encarece rápidamente el proceso. Queremos convertir mezclas termoplásticas adecuadas directamente en productos estructurales robustos con mucha menos preparación. Simplificando, los termoplásticos forman la matriz y las fibras presentes pueden contribuir a la estabilidad. No necesariamente separamos todo hasta el último material: aprovechamos la composición. La innovación no está solo en la máquina, sino en la interacción entre material, control de proceso, geometría y utillaje.
¿Se puede introducir cualquier plástico de un río o una playa?
Toni Kienberger: No cualquiera. Pero nuestra tecnología tolera mucha más heterogeneidad y contaminación que los procesos clásicos. En principio pueden procesarse pequeñas proporciones de arena, minerales, restos alimentarios o partículas metálicas de hasta aproximadamente un milímetro. Importa menos que esté perfectamente limpio que mantenerse dentro de límites definidos y contener suficiente termoplástico.
También necesitamos ensayos. Según la corriente, hacen falta clasificación previa y preparación. La diferencia es que no debemos limpiar y separar hasta la calidad casi monomaterial que exigen muchas vías. Para plásticos limpios y homogéneos, el reciclaje mecánico sigue siendo generalmente más adecuado. Empezamos donde alcanza sus límites técnicos o económicos.
Muchas tecnologías funcionan en laboratorio y fallan industrialmente. ¿Por qué la suya sería distinta?
Toni Kienberger: Sinceramente, solo lo sabremos cuando la primera planta opere de forma continua. El proceso básico funciona y hemos fabricado paneles y componentes resistentes con corrientes reales. Pero industrialmente cuentan ciclos estables, alimentación automatizada, calidad uniforme, duración del utillaje, capacidad y coste real por producto.
Además está el mercado. No basta con fabricar algo: alguien debe comprarlo continuamente. Tenemos confianza suficiente para avanzar, pero todavía no nos hemos ganado la historia de éxito.
¿Por qué un palé como primera aplicación, un producto poco espectacular?
Toni Kienberger: Precisamente por eso. Casi cualquier producto pasa por un palé en su cadena. Los requisitos son claros, los volúmenes grandes y peso, durabilidad y retorno tienen efectos económicos directos. Nuestro enfoque ligero puede destacar. Al mismo tiempo, la madera es excelente y no queremos sustituirla indiscriminadamente. Interesan aplicaciones y circuitos logísticos cerrados donde un palé más ligero, robusto y reutilizable tenga sentido económico. Es un punto de partida industrial, no el objetivo final.
¿De dónde procederán los plásticos?
Toni Kienberger: De residuos industriales y recogidos cerca de costas y ríos sin una vía estable de valorización de calidad. No basta con recibir ocasionalmente basura espectacular de una limpieza. Necesitamos cantidades recurrentes y calidades definidas. Muchos proyectos fallan ahí: una buena muestra y atención mediática, pero ninguna cadena sólida. Por eso consideramos desde el principio origen, preparación, producción y venta conjuntamente.
En la primera entrevista anunció la planta para mediados de 2026. ¿Cuál es la situación?
Toni Kienberger: No cumplimos ese calendario. El proceso funciona, pero subestimamos el desarrollo de la aplicación. En el palé importan especialmente geometría, resistencia y utillaje, además del material. Hemos trabajado intensamente en ello. Construir la primera planta es el siguiente paso; mantenemos varias conversaciones sobre ayudas y financiación. Hasta decidirlas, dar otra fecha fija sería poco serio. Después habrá que demostrar operación industrial continua y estable.
¿Qué debe cambiar para no hablar de lo mismo dentro de diez años?
Toni Kienberger: A veces me pregunto qué se dirá de estos años: que entendíamos el problema, pero creíamos suficientes unas limpiezas, nuevas etiquetas y la palabra «reciclable» en todas partes, siempre que el sistema no cambiara.
Así no funcionará. Necesitamos cambios coherentes e inteligentes: demanda real de materiales secundarios, condiciones justas frente al virgen, productos usados más tiempo y tecnologías para corrientes hoy excluidas.
A largo plazo no se trata solo de palés. Las regiones deberían fabricar localmente, con sus propios residuos difíciles, los productos que necesitan. En vez de exportar residuos e importar productos, crearían materias primas, producción y valor locales.
Somos la generación que aún puede decidir si la economía circular será un modelo económico real o solo una etiqueta.
Sobre Toni Kienberger
Toni Kienberger es fundador y director general de Ocean Material. Desde hace más de 15 años crea empresas, desarrolla productos y cadenas internacionales entre Europa y Asia. Hoy se centra en soluciones circulares industriales para residuos marítimos y plásticos difíciles de reciclar.
Preguntas de Markus Vögele, periodista independiente. Entrevista realizada el 11 de agosto de 2026; traducción española basada directamente en el original alemán aprobado.
Siga explorando
- Entrevista de noviembre de 2025 sobre reciclaje y residuos costeros.
- Desarrollo tecnológico de reciclaje y oferta de materiales.
- Comente un proyecto material o de desarrollo.
Fuentes de contexto
- Reglamento europeo de envases 2025/40, especialmente artículos 6 y 71. Algunas fechas concretas dependen de actos posteriores.
- OECD Global Plastics Outlook, flujos mundiales de residuos y reciclaje de 2019.
- PNUMA sobre residuos plásticos y recolectores informales, estimación de 400 millones de toneladas en 2024.
- Plastics Recyclers Europe sobre capacidad perdida, incluidas estimaciones preliminares de 2025.



